Rolling in the deep.


I was in your arms
thinking i belonged there

Hey hey. My name is Chiara. And i'm from Argentina. I love music, books, and one direction. I couldn't live without them. I hate people who act like somebody else. I'm a little bit insecure. I need to change my ways instead of always being weak, but i know that i'm ok, 'cuz everyone is perfect in unusual ways.

LoveMakesYouStupid

Something's made
your eyes go cold


But i was a fool
playing by the rules

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a way to give back

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(16/4/10 / 9:54)


El principe encantador.
Hannah Montana había estado al aire sólo durante algunos meses cuando asistí a un acto de beneficiencia para la Fundación Elizabeth Glaser Pediatric AIDS. Recuerdo la fecha exacta: 11 de junio de 2006. Ese día conocí a mi primer amor. Llamémosle Príncipe Encantador. No quiero utilizar su nombre verdadero porque lo importante no es quién es o lo que singnifiqué para él. Lo importante es cómo me sentí y lo que nuestra relación significó para mí. ¿Me comprenden?

Entonces, estábamos en ese acto bénefico y yo no sabía nada acerca del Príncipe; lo único que sabía por un amigo es que él opinaba que yo era bonita. Se acercó con un grupo de amigos y se presentó conmigo. Al instante quise que todo los demás desaparecieran para estar a solas con él. El Príncipe comenzó por estrechar mi mano y yo dije: "yo no saludo de mano. Yo doy abrazos". Cuando me abrazó sentí su camisa rasposa y exclamé: "No me gusta tu camisa". Por tanto, eso fue lo primero que le dije: "No me gusta tu camisa".
Me enamoré al instante, ¿y qué hice? ¿Actué con serenidad? ¡No! Lo invité a cantar conmigo en el karaoke y a anotar nuestros nombres para "I Want to Be Like You" ("Quiero ser como tú"), de The Jungle Book (El libro de la selva). Hubiera sido una canción divertida y tonta para cantarla untos. Sin embargo, la canción comenzó y yo no pude encontrarlo, así que tive que cantar sola en el karaoke. Sólo digamos que la gente se reía de mi, no conmigo.
Más tarde, aquella misma noche, él y sus amigos planeaban salir y me invitaron a ir con ellos. Mi mamá dijo que no quería que llegara tarde; supongo que al día siguiente tenía muchas cosas que hacer, asó que le pregunté si podía ir sólo un rato. Ella aceptói. Entonces, Brandi y yo terminamos por ir a cenar con el Príncipe Encantador y sus amigos. Recuerdo que me tomó muchísimo tiempo vestirme pero, cuando por fin bajé las escaleras a toda prisa, traía un conjunto deportivo. No quería lucir como si me hubiera esforzado demasiado. Créanme: era el conjunto desportivo adecuado. (¡Me gustaba! ¡Quería lucir linda!)

Después de la cena hablamos por teléfono. Él preguntó cualés eran mis reencias. Respondí: "Soy cristiana de corazón". Él comentó: "Eso nos decimos en mi familia". Pensé que era una señal.
Hablamos por teléfono aquella noche hasta las cuatro de la mañana. Y, así de simple, me enamoré. Sentí como si el mundo entero se hubiera detenido. No me importaba nada más. Sé que suena rídiculo pero mi familia no establece reglas para el amor. Mi Mammie conoció a su esposo un lunes y se casaron el viernes siguiente. Estuvieron juntos durante 27 años. Mi mamá no cree que exista tal cosa como ser demasiado joven o demasiado ingenuo para enamorarse. En mi familia, cuando te enamoras, eso es todo. Nadie lo llamó amor adolescente ni se burló de mí. Él en verdad era mi Príncipe Encantador y yo lo supe al instante. Hubieran visto la cursi sonrisa en mi rostro cuando colgué el teléfono aquella noche. Estaba enamorada. Dormí con el teléfono pegado a mi mejilla, como si así pudiera sentirlo más cerca.
Desde el principio fuimos los mejores amigos. Hablábamos todo el tiempo. Él vivía en la Costa Este pero viajaría a Lso Ángeles y yo lo vería cuando fuera a Nueva York. Después él se mudó a Los Ángeles, a una casa —vean esto— a unas cuadras de distancia de la mía; entonces, todo se volvió más intenso y divertido. De pronto ta éramos vecinos. Todo parecía natural y muy sencillo. Él me pedía que fuera a su casa a las cinco de la mañana para saludarlos antes de partir a trabajar, y yo sólo tenía que caminar hacia allá unas cuantas cuadras. Al principio, cuando teníamos trece años de edad, jugábamos básquetbol en mi patio trasero, o Nintendo en su casa. Su familia siempre preparaba deliciosa comida italiana para cenar. Me encantaba andar en bicicleta, y él caminaba junto a mí mientras yo conducía, al tiempo que me cantaba "My Girl" ("Mi chica").* (De The Temptations) Pero en lugar de cantar "my girl", él decía "Miley, me refiero a Miley".
¡Guau! Yo estaba muy enamorada. ¿Ya saben a qué me refiero? Al tipo de amor de cuando el sol puede brillar o no durante todo el día y no te importa. El tipo de amor que te hace querer saltar a la alberca en diciembre. El tipo de amor que te hace querer bailar en la lluvia. (¿A quién quiero engañar? Esto es Los Ángeles; aquí nunca llueve." Ése fue el viaje más mágico de toda mi vida. Fue una avalancha.